The Roundhouse | Londres | 06 marzo 15
No solamente suenan frescos en vivo sino que se les vislumbra un nuevo futuro
Los barcos emblemáticos vikingos eran los “Longships” que servían como medio de transporte en busca de poder, conquista y colonización portando una cabeza de dragón diabólica en la proa como símbolo de agresión, la cual fue artísticamente decorada. El cuervo (The Raven) era una criatura icónica y mágica en el mundo de los vikingos, un poderoso símbolo de guerra y se creía que era los ojos y oídos del dios vikingo principal, Odin. Los cuervos también tenían un uso práctico, los vikingos los utilizaban como ayuda en la navegación de viajes largos. Los invasores vikingos los soltaban y si no volvían era señal de que había tierra cerca. Odin tenía dos cuervos: Huginn (pensamiento) y Muninn (memoria), los que volaban por todo el mundo y traían información.
Mitología escandinava siempre presente en la memoria inglesa. ¿Pero será, quizás, algún tipo de declaración por parte de una banda aún poderosa, con extensa memoria, que posee los medios, las herramientas, el conocimiento y está ávida por nuevas conquistas?
El concierto
“Longships” y “The Raven” fueron las elegidas para abrir el show en la casa espiritual de The Stranglers, el icónico Roundhouse. Poniendo sus naves y cuervos sobre la mesa, se embarcaron en una noche que los vio arrasar con algunas canciones raramente tocadas en vivo, un sinnúmero de canciones clásicas y creaciones nuevas que inmediatamente pasaron a formar parte del catálogo principal.
Ratas por doquier y más hombres de negro llenaron el Roundhouse aumentando la temperatura del show, a un punto en que la noche de invierno se olvidó por completo. Cinco décadas parecían transformarse en dos otra vez cuando los saltos, bailes, gritos y hasta crowdsurfing hacían efecto en los fans de aquella época, observados por la nueva camada de seguidores.
El momento álgido llegó con “Genetix”, cuando Jet Black – el “Oso Paddington punk” como lo describió Boy George en un twitter – se apoderó de los tambores dando un descanso a su talentoso reemplazo Jim MacAulay. El pilar y creador de la banda se retiró luego de un par de canciones siendo venerado, como de costumbre, mientras dejaba el escenario.
La marcialidad de Burnel en el bajo, la actitud de Warne como cantante principal y la destreza de Greenfield en los teclados son ya características inherentes en ellos. JJ Burnel cuenta en una entrevista con BBC Radio6 que tras cuarenta años tocando aún siguen ensayando, pues es como en las artes marciales, mientras más se repiten los movimientos, estos se convierten en memoria de los músculos y en el escenario los hacen sin pensar, pero más bien les da la libertad de interpretar.
Los hombres de negro definitivamente renacieron con la incorporación de Baz Warne en las voces y desde su llegada, se han ido recargando de una energía diferente, alcanzando un punto en el cual no solo suenan frescos en vivo sino que se les vislumbra un nuevo futuro. Por lo visto, The Stranglers seguirán volando en línea recta con la perfección y encontrando nuevos rumbos.
Cada marzo como de costumbre, The Stranglers se embarcan en un nuevo tour por el Reino Unido. Este año el March On Tour los lleva a 19 ciudades.
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