Originarios de Leamington Spa, el dúo formado por John Ridgard en instrumentos y Beck Wood en voces, cerraban su tour de ocho fechas por el Reino Unido en la capital inglesa.
Pasando entre medio de locales ubicados debajo de las líneas del tren y caminando por una calle oscura y angosta, interrumpida por sitios en construcción, llegamos al nada pretencioso Corsica Studios. Un local de dos ambientes con un aire un tanto cool, en el cual se presentaba una de las bandas emergentes inglesas con más proyección, Coves.
En la noche de Londres, Coves llegaba con un regalo especial. Solo dos fechas del tour incluirían dos bateristas en escena además del usual bajista. En locales pequeños y sin mucha parafernalia es donde la esencia de las bandas brilla naturalmente y sin duda, esto sucedió con Coves. Cercano a su público y en el calor de la estrechez del escenario, la banda se sumergía en una especie de trance. La voz sensual y distante de Wood junto a la guitarra apasionada y estremecedora de Ridgard, en un despliegue de sensualidad visceral, era la fórmula perfecta para absorbernos irresistiblemente dentro de sus historias de amores perdidos, venganza o lujuria.
Etiquetados a menudo como indie neo psych, se involucran además en una gama de otros estilos que posiblemente atraiga seguidores de goth, shoegaze, dreampop y los concretiza en una especie de rock alternativo con pinceladas indie, además de coqueteos sicodélicos a lo Nico, haciéndolos tener un sonido particular, el cual ya está por llevarlos a escenarios más grandes.
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