@The Garage | Londres | 20 marzo 2015
Todo esto comenzó hace casi veinte años para algunos de nosotros.
Dormir en una habitación de Berlín rodeado por cajas de vinilos que estaban marcadas con las palabras “Digital Hardcore” y encontrarse con una pequeña habitación en un edificio en Potsdam, a pocos kilómetros al sur oeste de la misma ciudad, ya sea en la misma semana o un año o dos más tarde y experimentar esa sensación de asombro a un volumen estridente, que no sólo hace a esta música sonar como algo que nunca habíamos escuchado antes, sino como algo que sentimos que atraería al mundo.
Desde entonces, hemos descubierto (un poquito tarde para algunos de nosotros) el placer de bailar en lugares, hasta la hora de almuerzo, un género de música repetitiva más asequible sin dejar de lado nuestros álbumes de Crass, los cuales aún se hallan, orgullosamente, al frente de nuestra colección de discos.
Entonces, ¿por qué esto no llega a lugares grandes como el puto estadio de Wembley? (Imaginen “Colapse of History” con 90.000 personas gritando juntos…) ¿Dónde está la gente que se vuelve loca con cada lanzamiento de Prodigy?
¿Dónde están todos los futboleros a quienes les encanta atiborrarse con cerveza barata al comienzo del fin de semana y que seguirían el ritmo de cualquier cosa que tenga el sonido de un bombo?
¿Dónde están todos esos chicos indie delirantes que se apiñaban en los locales para ver bandas como Crystal Castles unos años atrás?
¿Dónde están todos los viejos rockeros punk que aún vemos en Londres con logos de “Discharge” en sus chaquetas, caras deterioradas con tatuajes y bandas punk de tres acordes recientemente formadas que todavía cantan sobre arrojar objetos a la policía mientras gritan obscenidades y beben snakebite (cidra con cerveza)?
Y dónde está el tipo con el mohicano violeta…oh, allí está…de vuelta en la pista de baile.
Atari Teenage Riot cubre todas estas tribus. Por lo tanto, supongo que hay alguno de nosotros en esta multitud que pertenece a más de una de estas categorías.
ATR es fuerte, intenso, rápido, furioso, excitante, festivo y lanzan palabrotas; pero lo más importante de todo, es que consiguen mantener a todos interesados y sin parar, en lo que fue una maratón de más de seis horas.
Brazos por el aire, conteos hasta cuatro y saltos por todos lados sin tregua. Lo que empieza como una buena, decente y acertada mezcla de sonidos del quinto álbum “Reset”, estalla en un caótico ataque auditivo, brutal y glorioso. Notamos que mientras más avanza la noche, más bullicioso se vuelve, más descabellado se siente y el deseo de retirarse hacia el aire nocturno decrece.
Noventa minutos de emocionantes beats electrónicos ruidosos que se cortan y cambian cada diez segundos es lo que tenemos para empezar. Cada bombo disponible está siendo usado, cada sonido de caja o tambor es lanzado y de platillos que se dispersan dentro del local, nos dan la única experiencia de calma que sentimos durante la noche. Esto es Atari Teenage Riot en su mejor momento. Nic Endo, Rowdy Superstar (Que tal nombre!) y el señor Alec Empire convirtiendo el escenario en una clase de entrenamiento cargada de gritos. Mientras que por turnos, cambian de presionar botones a apuntar con el dedo a la gente además de gritar cosas sobre la vigilancia por parte del gobierno y cómo toda la adrenalina esta disturbando las mentes de la gente, etc, etc.
Los sonidos son incesantes, el entusiasmo de todo se incrementa tanto como el volumen y supongo que algunos de nosotros comenzamos a emborracharnos también.
Ya que un cincuenta por ciento de la multitud empieza a recoger sus abrigos para coger los residuos del transporte de Londres, son los que se quedan quienes son testigos del evento como se veía venir.
Con lo difícil que debe ser recrear la sensación que, como algunos de nosotros imaginamos, los chicos de las capitales de Europa continental experimentan en clubes semana tras semana; por lo menos las personas responsables de esta noche hicieron bien en mantener el sonido hasta tarde y convertirlo en algo que amábamos mientras el asalto se prolongaba. Lo más acogedor de toda la noche es cuando D/R/U/G/S (banda soporte) lanza un tema con sonido Factory y lo más loco q se vuelve es cuando Alec Empire toma los decks y nos revienta con un apaleante drum & bass, gabber y pinchazos sonoros de un jungla electrónica lejana que convierten el evento en, probablemente, una de las mejores noches punk rock vistas en este local del norte de Londres por años.
Al final de la noche vemos a Alec Empire y Nic Endo de regreso al escenario moviendo botones y llenando el local con pitidos y efectos que aun sin tener ningún ritmo audible, mantienen a la gente bailando como si tuvieran sus propios bombos insertados en sus cabezas desde la presentación inicial. No es la manera más eufórica de terminar las primeras tres horas de la mañana pero complementa lo que sucedió más temprano.
Obviamente, todos tenemos nuestras propias ideas sobre lo que es punk rock. Las nuestras cambiaran antes que la próxima semana empiece. Pero estar en un lugar por horas, tirando puñetes al aire con deleite ya sea al sonido que viene del escenario o de los decks de los DJs, es seguramente lo que siempre habíamos necesitado. Es una noche desafiante, entretenida, fuerte, ruidosa, con gritos, bailable y con una audiencia feliz de consentirse y ser premiada con algunos de los sonidos más extremos que se puedan escuchar al salir una noche de sábado.
Hay una posibilidad que te lo hayas perdido.
La próxima vez no lo hagas.
Gracias a Keith Goldhanger y Louder Than War por el texto
Todo el texto por Keith Goldhanger Twitter: @hideouswheelinv
Traducido por Dave Zorg Más fotos del show en Musikpix














No Comments