Electrowerkz | Londres | 15 marzo 2014
Toda película barata y hasta cierto punto ridícula es conocida como B movie y, si con suerte tiene un pequeño nivel de éxito, siempre pasa rápido a empolvar los anaqueles de la historia prescindible del cine. Algo similar le sucedió a B-Movie, la banda que armó Steve Hovington (bajo, voz) en la escuela con Paul Statham (guitarra), Rick Holliday (teclado) y Graham Boffey (batería): no tenían intenciones de dejar el pueblo, pero la cresta de la ola new wave los cogió y los llevó en subida al principio de los años ochenta para poco después dejarlos caer en la oscuridad del olvido, quizás parecida a la de su propuesta musical. Ahora han vuelto a las andadas con la alineación original e intentan cambiar aquella historia con su nuevo disco, The Age of Illusion, bajo el brazo.
B-Movie, de película
De hecho, B-Movie es tan oscuro que en realidad ya está sobre los escenarios otra vez desde 2004, y pocos se han enterado. Para remediarlo y salir a la superficie con más energía, están de gira por primera vez en más de treinta años, y visitarán con ella escenarios del Reino Unido y Europa. Han pasado por el Electrowerkz de Londres, institución del sonido avanzado situada en el meollo de la respetadísima noche musical de Islington, la cual habitualmente da escenario a personalidades indie londinenses como London Grammar, Bipolar Sunshine y Branko de Buraka Som Sistema. El lugar, si no muy espacioso, sí que era el adecuado para la banda: íntimo porque no habría más de sesenta personas, y oscuro-decadente, como cualquier discoteca ochentera de postín donde sacudiera sus reales cualquier chiquillo punk, new wave o new romantic que se respetase. El público estaba mayormente conformado por gente de tribu urbana no mayor de treinta años, algunos de estética hipster y otros orgullosamente goth y emo, que quedaron estáticos al ver aparecer a la banda y, casi sin anestesia, arrancarse con Marilyn Dreams, clásico de 1981 que impactó a sus seguidores por la cercanía al sonido original del grupo, un valor de producción aparentemente descuidado en presentaciones recientes de la banda: ahora destacan por igual la batería de Boffey, las teclas de Holliday y la guitarra de Statham que, unidas a la vigencia de la tersa voz de Hovington, recrean el sonido de sus grabaciones más emblemáticas. Polar Opposites y A Letter from Afar continuaron la misma tesitura dancística y oscura a la vez, que contrastaba con la sonriente actitud general de la banda y de Hovington en particular, que se dirigía al público con interés y cercanía poco característicos de una formación señera del goth de abrigos negros y botas de hebilla puntiagudas: la estética de la banda era bastante alejada de estridencias, más cercana a lo que últimamente se conoce como normcore –salvo Hovington y Statham, que llevaban abrochado el botón del cuello de la camisa. Esta serenidad que transmite la banda, ya asertiva por la madurez pero siempre teñida de negro, quedó patente al escuchar las canciones de su último trabajo: Perfect Storm y The Age of Illusion –que da título al trabajo– lo muestran a las claras, Razor’s Edge es de las que hace mover el esqueleto y Echoes es reflexiva y suave; no es un himno al baile pero tampoco se le puede catalogar como triste.
En el tramo final, la banda nos empuja fuera de tanta cavilación y el pensamiento cede su lugar, para que entren a la carga las venerables So Far Away, Switch On – Switch Off y, el fin de fiesta programado, Remembrance Day. A estas alturas, el público ya sabía que no dejaría de dar de saltos esperando uno de los encores más predecibles que hemos visto: la archiconocida Nowhere Girl, con la diferencia de que esta vez, con la formación original de B-Movie al completo, tenían que tocar la versión de seis minutos de 1982 (la que empieza por efectos / batería / sampling de risa de mujer, largo / piano / riff de guitarra) y no la primera de 1980, que era la que habían venido tocando hasta ahora en directo y la única que se encuentra hasta el momento en internet.
Steve Hovington nos comentó que sienten que todavía les falta pulir detalles de puesta en escena, pero que eso se logra dándole rodaje a la gira; por ello la han ampliado dentro de Europa, y a mediados de año visitarán los Estados Unidos. La calidez personal de Hovington, el gran desempeño de la banda, y el detalle técnico per conoscittori de su tema más conocido, hicieron que valiese más la pena venir a conocer a B-Movie.
















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