The Borderline | Londres | 14 octubre 2013
El club Borderline (Orange Yard, Manette St, Londres W1D 4JB) sirvió de marco para el regreso oficial de Flesh For Lulu, camerata altisonante de la new wave inglesa de hace treinta años. Que no parecían tantos, al ver la energía resultante de la nueva formación que su cantante / guitarrista / compositor principal Nick Marsh ha reunido: Will Crewdson en la guitarra, Keith McAndrew en el bajo y Mark Bishop en la batería sustituyen a los originales Rocco Barker, Kevin Mills y James Mitchell.
Nick Marsh reforma su banda y se presentan en un único concierto antes de embarcarse en tour teloneando a The Goo Goo Dolls
Ni la audiencia pareció echarles mucho en falta, porque la banda convirtió el escenario en un monumento a la potencia desde el inicio, con su carismático líder y estrella natural desempolvando viejos favoritos del Long Live The New Flesh y dándolo todo a un público que les seguía. Entre un montón de sudor y las bromas de Nick con su pandilla asomaron melodías familiares como Roman Candle, Laundromat Kat y Golden Handshake. En Seven Hail Marys Crewsdon se luce en un par de contrapuntos que hace con Marsh, mientras McAndrew apoya la escena y Bishop intenta mantenerla unida a trancas y barrancas, aportando un trabajo de tambores al que no se le puede mezquinar entusiasmo.
Al atacar su hit Postcards from Paradise se inicia otro capítulo en la revisión que Flesh For Lulu ha hecho de su catálogo, el del público rugiendo la letra de las canciones. La coquetería de Marsh seduce a la audiencia a través de su I May Have Said You’re Beautiful But You Know I’m Just A Liar, y se la mete al bolsillo como si de una mujer se tratara. Continúa la seguidilla hasta que Marsh, en éxtasis rockero, convoca a su compinche de proyecto paralelo Paul-Ronney Angel para tocar el solo de armónica en Black Tattoo, con previsibles resultados, mientras los punteos de Crewsdon aumentan el frenesí, Marsh ve su propuesta aprobada y el público agradece el esfuerzo de la jornada.
Un doble encore despidió una noche indie de Flesh For Lulu. No se molestaron en recordar el pop quinceañero de su gran éxito I Go Crazy, incluido en una película de Hollywood y motivo suficiente para toda una gira americana; no había sitio para el pop en una noche en que la adrenalina estuvo por encima de todo. La banda de Nick Marsh presume de palmito: ha resistido el paso del tiempo sin bótox, sus guitarras son puro músculo musical y, aunque la sección rítmica todavía necesita encontrar el camino, Flesh For Lulu está lejos del olvido. Tanto, que ya se han largado de gira por el Reino Unido con los Goo Goo Dolls.

















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