Electric Ballroom | London | 04.12.14
Es como si en esta fría noche en Camden Town, Hugh Cornwell volviese a casa. Vecino del área en varias etapas de su vida, el disidente hombre de negro llegaba con su nuevo álbum titulado Totem & Taboo y como parte de un tour compartido con su ex compañera de algunas aventuras Hazel O´Connor. Esta noche lo dio todo en el escenario. Se le veía muy cómodo y de buen ánimo. Aun cuando a la mitad de la segunda canción de la noche, “Skin Deep”, el sonido de la voz se fuese por completo, Cornwell seguía echando bromas de tanto en tanto con su banda. Nos explicaba que lo que vendría sería una especie de sandwich de Stranglers, con canciones clásicas entre medio de su repertorio solista. Además, nos informa que los que no pudieron bajar su álbum Hooverdam gratuitamente, tendrían ahora que pagar, pues es el deseo de su madre que cobre por su trabajo. Llegando al final, Cornwell invita a Hazel O´Connor al escenario para cerrar con una brillante interpretación de “Hanging Around”.
Ya son 25 años desde que Cornwell dejó The Stranglers, pero ha sido un embrujo difícil de eliminar. Sobre todo la sombra de Greenfield cuando Cornwell rearma versiones de “Duchess”, “Strange Little Girl” o “Skin Deep” para sus presentaciones en vivo, o en nuevas composiciones como solista en las cuales, aunque tratemos de evitarlo, su característica voz y actitud nos traslada al pasado; pero al mismo tiempo, nos deja una sensación de vacío. Cornwell aun posee la misma postura cruda, ingenio y lucidez; además de gran compositor y roquero en la sangre. Es, definitivamente, el alma que The Stranglers perdió. Un alma sin cuerpo que a través de los años ha tratado de forjar una imagen propia, produciendo material que a veces ha generado críticas excelentes y en otras, negativas. Parece ser que su actitud un tanto testaruda pero fiel a sus principios, de seguir su carrera solista como trío y sin teclados, sea lo que aun no le facilita encontrar un cuerpo a poseer.














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